Autorizan el casamiento de dos primos menores de edad

02.03.2012 21:50

Por LA CAPITAL 

 

En un caso con pocos antecedentes, la Justicia provincial autorizó a dos primos menores edad a contraer matrimonio luego de una presentación que hicieron los padres del novio, que acuerdan con la voluntad de ambos de formar una familia. Ella tiene de 16 años, él 17 y esperan un hijo que nacerá a mediados de este mes. "Los novios adolescentes ocultaron por temor a sus padres, su amor, materia compleja, infinita, no regulado por ley. Son «amores imposibles» que acompañan con más intensidad que los amores posibles", interpretó el juez en su resolución.

Aunque las relaciones sentimentales entre parientes siempre formaron parte de la singular historia de muchas familias, más de una vez sepultada bajo la alfombra de los prejuicios, la de dos adolescentes rosarinos salió del «closet» para hacerle frente al cualquier intento de ocultarla.

Novel amor. El tiene 17 años y trabaja en una empresa de carga y descarga de camiones. Ella 16 y cursa el quinto año de la escuela secundaria. Son medios primos —las madres son hermanastras— y desde los diez años mantienen un noviazgo oculto por temor a la reprobación del entorno familiar.

Durante el trámite judicial, instancia en la que también se escuchó a los menores, los padres del muchacho pidieron que los autoricen a casarse. La pareja reconoció incluso que hace cuatro años que mantienen relaciones sexuales.

Pero el camino que transitaron estuvo repleto de dificultades. Sobre todo por la actitud de la madre de la novia, que se opuso a la relación. Es más, al enterarse de que su hija estaba embarazada, reaccionó de forma violenta.

En una audiencia la madre del novio relató que su media hermana le dijo: "Antes de que se case con tu hijo lo mato a él y después la mato a mi hija". Previamente, la mujer había lanzado otra amenaza. Le había dicho a su hija que si llegaba a quedar embarazada, le hacía salir el bebé "a las patadas".

Frente a esta situación se radicó una denuncia y el Tribunal dispuso la prohibición de acercamiento de los padres de la menor hacia ella, quien se mudó temporalmente con su abuela materna y hoy vive en la casa de su tía.

Con permiso. Ahora, cerca de ser padres de un hijo cuya fecha de nacimiento está prevista para mediados de marzo, el juez del Tribunal de Familia Nº 5, Ricardo Dutto, falló a favor de la unión de los primos.

"El motivo alegado por la madre de la novia refiere al parentesco por línea colateral en el 4º (primos) que la legislación solo extiende al 2º, (hermanos y hermanas entre sí, y a medios hermanos de un progenitor común), por tanto no es un impedimento legal que primos hermanos se casen entre sí", dejó en claro el magistrado con la legislación como argumento principal de resolución.

"El novio no tiene una conducta desordenada o inmoral, no padece enfermedad contagiosa o grave deficiencia física o psíquica y acompañó certificación sobre su trabajo. Sobre la novia, según el dictamen del Defensor General y al ser oída en la audiencia, se trasluce idéntica intención, con el aditamento de esperar un hijo de su prometido.

Así, el Tribunal se acogió a las normas vigentes (la mayoría de edad para casarse sin autorización es de 18 años) y accedió a la requisitoria de los padres del novio, que por ser menores obligatoriamente debieron recurrir a la dispensa judicial para casarse.

Sentido común. El fallo judicial fue recubierto de sentido común. "Los novios adolescentes ocultaron, por temor a sus padres, su amor, materia compleja, infinita, extra legem (no regulada)", dice el juez en un párrafo de la resolución.

Y agrega que "se trata de esos «amores imposibles» que acompañan con más intensidad que los «amores posibles». Y si bien nadie es experto en sentimiento y pasiones, al oírlos, surge latente la existencia de valores y propósitos comunes, una cuestión de solidaridad en el proyecto matrimonial más allá de cada individuo", entendió Dutto al dar el visto bueno para al casamiento entre los adolescentes.

Parentesco y tabú

El fundamento de impedimento para contraer matrimonio basado en el parentesco, si bien es universal en línea recta, varía en su extensión.

“Algunas legislaciones lo extienden hasta el tercer grado (tío o sobrina), y el Derecho Canónico hasta el cuarto grado (primos hermanos). Si bien antropológicamente reconoce su fundamento en el tabú del incesto, priman razones éticas y culturales que en la legislación argentina aparecen razonables únicamente en el segundo grado como impedimento del parentesco colateral”, se explica en el dictamen que autorizó el casamiento.