Otro buque quedó varado en el río y se interrumpió la navegación

05.03.2012 20:38

por LA CAPITAL

 

 La bajante del río sigue generando inconvenientes a la navegación comercial de buques de gran calado. Al episodio vivido a mediados de enero a la altura de Arroyo Seco, cuando un navío de carga encalló y afecto la transitabilidad durante diez días, se sumó ayer la varadura de un buque cargado de cereal en el kilómetro 406 del río, a la altura de Punta Alvear. Si bien no obstruía la navegación, la Prefectura Naval Argentina dispuso no autorizar el tráfico de buques hasta tanto se verificaran las profundidades de la zona.

Se trata del Eirini K., un barco con bandera de Malta que había cargado en el puerto Quebracho, de San Lorenzo, y tenía como destino Israel y Grecia, según consignó a este diario la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas.

El Eirini K. fue uno de los tres buques que quedaron varados en la zona, y fue sin dudas el más comprometido. Eran aproximadamente las 5.20 de ayer cuando la nave debió interrumpir su recorrido en el kilómetro 406.

Fuentes de la Prefectura Naval con asiento en Arroyo Seco, encargada de los trabajos de relevamiento del suelo, revelaron pasada la media tarde que las tareas continuaban, y que la navegación seguía interrumpida. Pero no ofrecieron más detalles respecto del tiempo que podían demorar esos trabajos. Se trataba de determinar las profundidades en distintos sectores de navegación.

Tampoco se pudo determinar en qué medida se afectó el tráfico de buques, ni las pérdidas que esto podía ocasionar.

Según trascendió, el carguero, de 189 metros de eslora y 32 de manga, transportaba unas 35.100 toneladas. Por eso se vio dificultada la navegación, algo que ocurre cuando los buques vuelven cargados con cereal.

"Además, la profundidad del canal va cambiando, y con la bajante del Paraná, la situación suele complicarse", explicaron desde la Cámara, donde aclararon que las varaduras se dan en distintos puntos del río. Esto complica aún más el tema de la navegación, porque si se tratara de un solo lugar podrían focalizarse las tareas de dragado", comentó una fuente.

Además del Eirini K, otros dos buques quedaron varados entre anteayer y ayer sin afectar la navegación. Estos fueron el Prizco Elizaveta, que salió del muelle San Benito y quedó varado al virar en la rada sur; y el Borak I, que cargó en Dreyfus y se detuvo cerca de medianoche de anteayer, y ayer permanecía en rada adrizando (enderezando, reorientando) y a la espera de nueva determinante.

Antecedentes preocupante. El 16 de enero de este año, el buque de bandera liberiana Aristeas-P encalló en el río Paraná, en un tramo cercano a Arroyo Seco. La embarcación mide unos 189 metros de eslora y 28 de manga (ancho) y navegaba cargada, ya que había zarpado desde la Terminal de Puerto San Martín con cereal.

En esa ocasión, la nave quedó varada en forma perpendicular al sentido de navegación en el kilómetro 390 de la hidrovía en uno de los canales, en las proximidades de Arroyo Seco. Fuentes de agencias marítimas estimaron que la varadura fue consecuencia de la pronunciada bajante que presenta el río debido a las escasas lluvias que se están produciendo en la cuenca superior del Paraná, que se encuentra ubicada en el norte de la Argentina y en el sur de Brasil.

Aquel accidente, que se prolongó durante diez días, resintió notablemente la operatoria de los puertos de la zona, interrumpió las tareas de al menos mil estibadores y generó pérdidas millonarias.

En medio de un clima de tensión, recién el 25 de enero comenzaba a normalizarse la navegación. Prefectura dejó entonces comenzar a transitar a los buques durante el día, inicialmente con naves de menor porte y calado.

Un día después, quedó finalmente liberada la navegación. Desde entonces, varios buques sufrieron problemas similares, aunque no con las misma consecuencias.

La bajante del Paraná se hizo sentir en esta primera parte del año, y generó algunos problemas en la navegación. Pero ahora, con la llegada de la cosecha gruesa y el gran movimiento de buques hacia las terminales del cordón industrial y portuario, el fantasma de las varaduras y sus consecuencias para la actividad se vuelve más preocupante.