Para una ONG, los asentamientos de Rosario están entre los peores del país

12.03.2012 20:56

por LA CAPITAL

 

"Nunca pensé que iba a encontrar tanta gente viviendo en tal estado de pobreza y precariedad", disparó una de las voluntarias de la organización no gubernamental (ONG) Un Techo para mi País. La entidad realizó un relevamiento en 30 villas de la ciudad y sólo en esa porción encontró 500 casillas construidas con cartones, chapas y bolsas. El estudio colocó a Rosario entre las cuatro ciudades del país con situación habitacional más alarmante. Las otras son Resistencia, Tucumán y Corrientes.

De mediar apoyo del empresariado local, la ONG podría empezar a construir viviendas de madera, provisorias, para quienes viven en extrema precariedad. En el marco de la presentación a los hombres de negocios, realizada la semana pasada, la intendenta Mónica Fein celebró el desembarco de la organización en Rosario y reconoció que "son muchos los ciudadanos que aún viven en asentamientos irregulares". A renglón seguido, confesó: "Más allá de los esfuerzos que hemos hecho durante muchos años con el plan Rosario Hábitat y junto al gobierno provincial y nacional, los desafíos son enormes".

Felicitó a los impulsores de la iniciativa, aunque sostuvo: "No podemos aceptar que miles de rosarinos no tengan la oportunidad de la construcción de un hábitat adecuado junto a su familia, integrada económicamente y socialmente a la ciudad". Y también destacó que desde Rosario Hábitat se llegó a ayudar a más de 5.000 familias, "pero esto no alcanza", manifestó.

Según los últimos datos del Servicio Público de la Vivienda (SPV) sólo en la ciudad de Rosario hay 84 asentamientos, en 385 hectáreas, donde la dependencia municipal contabilizó 25.218 techos.

En el terreno. Durante septiembre y octubre del año pasado un grupo de cerca de 30 voluntarios rosarinos, acompañados por integrantes de la fundación Un Techo para mi País, visitaron los distintos asentamientos irregulares de Rosario y el Gran Rosario con el objetivo de localizarlos geográficamente y conocer con mayor precisión el déficit habitacional de emergencia que se vive en la ciudad.

Encontraron que sólo en esos 30 barrios (35 por ciento del total de la ciudad) hay más de 500 casillas precarias construidas con cartón, chapa, lona o madera en muy mal estado.

Los voluntarios fueron, junto a referentes barriales o integrantes de otras organizaciones, a los barrios Ludueña, La Bombacha, Municipal, Nuevo Alberdi, Ciudad Oculta, Puente Negro, Toba, Malvinas Argentinas, La Boca, Cabín 9, Costa Eperanza, del Sol, Toba 2 o Garibaldi, Empalme, El Mangrullo, Saladillo, Lagunilla, villa Banana, Triángulo, Bella Vista, La Sexta, Santa Lucía, La Tablada, villa Manuelita, villa La Lata, villa Itatí, Oroño, Las Flores, Puente Gallego y Los Angeles.

Una por una. Fueron casa por casa y hablaron con los habitantes, además de evaluar la necesidad habitacional de cada lugar. Separaron tres situaciones en las que agruparon a los asentamientos:

u Villas con casas de material: están localizadas más cerca del centro de Rosario. Allí predominan las casas de material separadas por pasillos (como La Tablada, Villa Manuelita y Saladillo).

u Existen otros asentamientos con terrenos muy pequeños, muchos de ellos pegados a las vías del tren o en el límite de un arroyo (villa Banana, barrio Triángulo y El Mangrullo). "En estos casos creemos que para poder dar una respuesta habría que articular con el Estado", dijeron.

u Hacinamiento: asentamientos con insuficiente espacio físico donde hay muchas familias viviendo en casillas precarias. Algunos están dentro de Rosario y otros en el Gran Rosario.

A la situación precaria de las viviendas hay que sumarle que en la mayoría de los casos, los pobladores no poseen agua potable, luz eléctrica ni cloacas. Además, se agregan las complicaciones respecto a la tenencia del terreno. Algunos están ubicados en terrenos fiscales o en lugares usurpados.

Ante el panorama, la ONG colocó a Rosario entre las prioridades para trabajar este año. "No esperábamos este panorama", manifestó Florencia Yaccarino de Un Techo para mi País y dijo que si se consigue la ayuda económica, "se podría empezar a trabajar en junio".