"Sentir a mi hijo en mis brazos es lo único que me mantiene viva"

11.03.2012 10:00

por LA CAPITAL

 

Nora y su hijo Dante están prófugos. Desde hace más de dos semanas, las fuerzas de seguridad de la provincia y el país, además de Interpol, los buscan por pedido de la Justicia local, que decidió que el chiquito de dos años y medio debe regresar con su padre a Estados Unidos. Sin embargo, la joven se resiste y sus palabras afloran como sentencias: "Si se lo entrego, no lo veo más. Sentir a mi hijo en mis brazos es lo único que me mantiene viva". Habla con LaCapital desde la clandestinidad y asegura que la restitución sería "trágica". Mientras nada se sabe de su paradero, se empecina en una frase que expone con creces su actual sensación: "No se pueden meter con la ley natural de dar mi vida por mi hijo". Y vuelve a defenderse: "Yo no huyo de la Justicia, busco Justicia. No escondo a mi hijo, lo protejo".

Los Tribunales rosarinos determinaron que la médica Nora Monserrat debe restituir el menor a su país natal, tal cual lo reclama el padre, que tramita allí el divorcio con la joven y disputa la tenencia del pequeño. Mientras la Cancillería argentina tiene en sus manos la solicitud a la policía internacional ante una eventual fuga del país, la madre parece estar dispuesta a todo. Al menos así lo expresa a través de un contacto con este diario por correo electrónico certificado por su familia. Nora rompe el silencio.

Impotencia. "No existe crueldad superior a la amenaza de quitarme a mi hijo. Qué impotencia tan grande siento, qué desprotección; sólo me mantiene viva y con fuerzas para luchar el sentir a Dante en mis brazos. Sé, sin dudas, que si voy a Estados Unidos no lo veo más, me lo quita. Cuando fui a vivir con él, no sabía quién era, ahora entiendo qué clase de perverso es", relata.

Dante nació en Estados Unidos en junio de 2009. Cuando el bebé tenía tres meses, el matrimonio (también concretado en ese país) entró en crisis y Nora pidió la separación a su esposo Brett Purcell. Así, la joven, de 32 años, decidió viajar a Rosario con el nene y se inició una historia donde no faltaron las acusaciones de apropiación ilegal, por el lado paterno, y de incumplimiento de deberes, además de rechazo explícito, desde la parte materna.

"Nuestro noviazgo duró unos diez años y transcurrió entre Argentina y Estados Unidos, mientras yo estudiaba la carrera de Medicina. Una vez que me recibí, me fui a vivir con Purcell y enseguida nos casamos. Empecé a conocer la verdadera cara de mi marido, lo que durante el noviazgo creía que eran defectos de carácter y siempre justifiqué porque estaba muy enamorada. La convivencia me mostró una personalidad de psicópata y controladora que me hizo una mujer totalmente infeliz y sometida, sufrí de violencia psicológica brutal", cuenta Nora.

La ahora prófuga, también asegura haber consensuado con su ex pareja la salida de Norteamérica y pactado un reencuentro de la familia en Rosario. Pero, Purcell la denunció por la apropiación ilegal del niño e inició el trámite de divorcio.

A partir de que desde Estados Unidos se solicitó a la Justicia santafesina el regreso de Dante, los diversos trámites en Tribunales fueron siempre favorables al papá. No obstante, Nora remarca como insólito que su ex esposo reclama la tenencia cuando jamás se hizo responsable de la manutención de la criatura.

"En Estados Unidos, el pasaporte firmado por ambos padres es la autorización para viajar y este documento es válido por cinco años. Lo hicimos a los dos meses y medio de vida de Dante y viajamos a los tres meses y medio, nadie le hace un pasaporte a un bebé para que viaje a los 18 años", explica la profesional para dejar en claro que existía el consentimiento de Purcell a la hora de traer el niño a Rosario.

Una vez aquí, la médica presentó la documentación sobre esta conformidad ante la Justicia, pero el Tribunal Colegiado sostuvo que no se cumplió el Tratado de la Haya sobre secuestro internacional y de ese modo hizo lugar a la demanda para restituir al niño.

La Justicia ya falló dos veces a favor del papá y durante todo el camino transcurrido hubo todo tipo de controversias (ver aparte). La defensa de Nora planteó la "inconstitucionalidad" de todo lo actuado en la causa debido a que no se habrían respetado determinados pasos procesales , como la designación de un defensor del niño, la no ponderación de las pruebas que la mujer sumó a su favor, y que no fue notificada de las actuaciones.

Resistencia. Pero la médica resiste en el ostracismo. "Nunca vino a ver a su hijo, nunca se comunicó conmigo, él siempre supo donde vivíamos con Dante, jamás le pasó un peso, jamás mostró interés. Toda su familia fue invitada a participar de la vida de Dante, así se lo hice saber. Mi hijo tiene clara su identidad, sabe que tiene un papá porque yo se lo digo, es un ser libre con una cabecita sana. ¿Por qué nadie puede ver que el padre no lo quiere?, acusa a la Justicia. "Tuve que escuchar que el padre está desesperado por saber dónde está Dante; no tiene vergüenza, siempre supo dónde estaba, que demuestre qué hizo para acercarse al nene, cuándo se preocupó si comía o quién le paga la obra social, los pañales y la leche. Que demuestre si se interesó por saber si su hijo es feliz", se sincera la joven.

"Basta de doble moral, de doble discurso, de falta de ética y códigos. Es muy grande la responsabilidad que tiene esta gente en sus manos. La vida de mi hijo y la mía están en sus manos", advierte con su pensamiento hacia los Tribunales antes de cerrar el contacto exclusivo con LaCapital con palabras tan férreas como simples y exactas: "Yo no escondo a mi hijo, lo protejo".

Pablo R. Procopio

La Capital